Cerebro y Belleza: anatomía de un sentimiento

1 Escrito por - 5 mayo, 2013 - Entrevista, num5
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“¿Me preguntas por qué compro arroz y flores? Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir”. (Confucio)

ENTREVISTA AL DOCTOR ANTONIO MARTÍN ARAGUZ

La belleza acompaña al ser humano desde hace más de 45.000 años. Nos rodea, nos envuelve y nos salva, pero aún no somos capaces de definirla ni medirla. Sabemos que la clave, la razón por la que sabemos distinguir algo bello de lo que no lo es, y el conjunto de sensaciones que nos produce crear y percibir belleza, están en nuestro cerebro. Él es quien construye y decodifica la belleza. Y aquí es donde reside la paradoja: es un proceso físiológico (desarrollado en nuestro cerebro) el que genera algo intangible, un sentimiento compartido (la belleza).

Con el ánimo de arrojar un poco más de luz en la conexión entre la fisiología y la psicología a este respecto, surge la Neuroestética: una disciplina que trata de conocer qué sucede en el cerebro de un individuo cuando se enfrenta a la creación o recepción de una obra estética.

Para abordar el asunto, AparteMagazine ha contado con el testimonio del doctor Antonio Martín Araguz. Especialista en Neurología e Historia del Arte, trabaja como neurólogo en el madrileño Hospital Universitario Central de la Defensa y es, además, editor del primer libro en español sobre Neuroestética.

SUSANA LAGO.- A partir de las definiciones que la RAE asigna a la belleza y desde el punto de vista del campo de la Neuroestética: ¿Cómo la definiría usted?

ANTONIO M. ARAGUZ.- La belleza, igual que el arte, es un concepto que no se puede definir. Existe un componente subjetivo que impide estandarizar su definición. A los seres humanos nos gusta y nos tranquiliza etiquetarlo todo, pero hay aspectos tan complejos que no admiten ese etiquetaje. En el caso de la belleza, como tal es una percepción del cerebro condicionada por la complejidad del mundo exterior, tal como lo entendemos, pero también por la de nuestro mundo interior. En ese concepto hay que tener en cuenta el componente genético, pero también las variables sociales y culturales, que hacen que la belleza sea además de algo complejo, algo muy relativo. El lenguaje, en este caso se queda corto.

El lenguaje, se queda corto para definir algo tan complejo y relativo como la belleza

S.L.- Como concepto abstracto, la belleza está ligada a lo etéreo, a la subjetividad; pero depende de un elemento físico y tangible, como es el cerebro, para ser percibida por los seres humanos. La Neuroestética aúna en sus investigaciones estás dos áreas, ciencia y humanismo. ¿Por qué cree que es tan poco habitual que ambas disciplinas se presenten de la mano?

A.M.A.- La ciencia se rige por una serie de leyes y procedimientos que, de algún modo, están estandarizados. Sin esa capacidad de simplificar, no habría progreso. Lo que ocurre es que, muchas veces, la suma de esas certezas no logra explicar la complejidad de otros aspectos del mundo que nos rodea. En ese sentido, estamos muy limitados por el propio método científico. Por otro lado, las artes procuran encontrar el componente abstracto, esencial o espiritual, que no se puede medir. Esta dicotomía es la que genera esa aparente ruptura entre las ciencias y las humanidades, de un modo erróneo, bajo mi punto de vista.

Deberían plantearse como áreas complementarias; pero, mientras la ciencia intenta simplificar, la belleza se nutre de la complejidad, lo inexplicable, algo que no se puede medir ni homogeneizar. ¿Cómo se puede medir la belleza de una poesía?

S.L.- Una de las principales habilidades del cerebro es la capacidad de abstracción, para no tener que retener cada una de las particularidades en las que estamos inmersos. Pero, muchas veces, algo nos gusta o nos parece bello, precisamente por ser diferente, por su imperfección, su distancia respecto de los estándares. ¿Qué es lo que prima nuestra mente en este caso?

A.M.A.- Estamos sometidos a la influencia de los ciclos históricos. Nuestra mente se satura de las modas y a pesar de las leyes universales el concepto de arte y belleza va cambiando con el paso del tiempo. El cerebro humano se caracteriza por su necesidad de sorprenderse, de seguir encontrando nuevos límites, buscar nuevos retos. Esa es nuestra arma evolutiva, la que nos ha traído hasta donde estamos. Entre esos nuevos retos está la creatividad, buscar nuevas formas de hacer y expresar nuestro mundo. Nos saturamos de ver siempre lo mismo y tenemos una inclinación natural a innovar.

Esa imperfección o distinción respecto a los estándares de la que hablas nos atrae, igual que nos puede gustar en una persona un lunar, unas manos grandes que la hagan especial, diferente a lo que se considera perfecto.

De cualquier manera, en todas las culturas existe una especie de patrones universales de lo que se puede considerar estéticamente bello. Aunque no seamos capaces de definirlo, nuestro cerebro sabe encontrar la esencia de lo bello, aunque no sepa explicar por qué lo encuentra bello.

Aunque no seamos capaces de definirlo, sabemos distinguir lo que es bello de lo que no

S.L.- En alguna ocasión ha comentado que “Pese a que el universo no tiene obligación de ser bello, lo cierto es que lo es”. ¿Lo es, o simplemente nuestro cerebro lo percibe así para encontrase mejor en el mundo que le rodea?

A.M.A.-Nuestro cerebro capta ese orden del universo que le rodea desde un principio de entropía (¿por qué ocurren los sucesos en la naturaleza de una determinada manera y no de otra?). En todo caso, creo que hay algo, llámalo energía o inteligencia superior, que escapa totalmente a nuestra capacidad de comprensión. Percibimos nuestro entorno natural como algo bello, porque tenemos la capacidad de verlo así. La razón por la cual sentimos eso hacia la naturaleza escapa a nuestra capacidad de entendimiento. El universo no tiene que ser bello, no es su misión, pero lo cierto es que para nosotros lo es.

S.L.- Expresar, sentir o percibir belleza, ¿es algo accesorio o una necesidad básica para el ser humano?

A.M.A.- Pienso que la belleza es una necesidad evolutiva. Estoy convencido de que ese concepto de belleza, hoy por hoy es algo que necesitamos para sobrevivir. Dentro de la cotidianeidad, el tedio, las presiones externas, necesitamos una vía de escape, sentir la belleza espiritual. El arte, lo puramente estético, podría parecer algo accesorio, pero necesitamos sentir belleza a nuestro alrededor para no caer en el tedio y los aspectos negativos que condicionan nuestro día a día. Sin esa vía de escape, la vida nos resultaría demasiado simple y demasiado dura, carecería de sentido.

Sin una vía de escape como la belleza, la vida resultaría demasiado simple, demasiado dura. Carecería de sentido.

Profesor Martín Araguz

Foto: Laura Rebollo

 

S.L.- Desde un punto de vista fisiológico, ¿cómo es el proceso mediante el cual el cerebro convierte una información sensorial en algo que califica como bello?

A.M.A.- El cerebro tiene unas llamadas zonas primarias, directamente relacionadas con los estímulos sensoriales. Luego estarían las zonas asociativas, que se encargan de conectar toda la información recibida a través de esas áreas primarias. Percibir algo como bello es el resultado de la asociación de todas esas cualidades que nuestro cerebro conecta holísticamente. Por ejemplo, una rosa es bella porque huele bien, sus pétalos tienen un tacto agradable, es bonita… y otros aspectos que le queramos atribuir en función de nuestro conocimiento y experiencia.

S.L.- Tendemos a asociar lo bello con lo agradable o placentero. Pero hay escenas dolorosas y a la vez, muy bellas. ¿Qué es lo que hace que nuestro cerebro las perciba como tal?

A.M.A.- La belleza (entendida a través del arte) es un lenguaje, contiene información. Para percibir la belleza que encierra una obra, tiene que conectar con nosotros, transmitirnos algo con lo que logremos empatizar. Puede ser algo doloroso o displacentero, pero el caso es que transmite una emoción con la que nos identificamos, conecta con nuestra esfera emocional. Y es esa empatía la que nos hace percibir algo como arte o belleza.

En todo caso, no podemos olvidar que las respuestas emocionales del ser humano ante la belleza o una creación artística están condicionadas, además de por factores culturales, por la huella evolutiva, el conocimiento y las experiencias individuales del individuo.

Profesor Martín Araguz.

Foto: Laura Rebollo

S.L.- ¿Se puede hablar de leyes universales de belleza?

A.M.A.- No estamos aquí por nuestra capacidad para entender el arte, sino que entendemos el arte y la belleza por nuestra capacidad evolutiva para sobrevivir, mediante el desarrollo de nuestro cerebro. Por ejemplo, algunas combinaciones de colores que nosotros percibimos como bellas, podemos haberlas interiorizado a través del tiempo, porque en su día tuvieran alguna utilidad para nuestra supervivencia.

Esa interpretación en cuanto a las combinaciones de colores, que en su día nos servía para sobrevivir, hoy en un cambio de escenario, donde el componente intelectual es de suma importancia, el cerebro lo ha transformado en algo donde prima el factor estético. Pero, probablemente, los orígenes del arte y de la belleza tienen una explicación bastante más prosaica que filosófica.

Es universal considerar bello un cielo iluminado de estrellas. Mucho tiempo atrás, eso era algo positivo porque nos permitía ver en la oscuridad. Ahora nos sigue despertando una emoción positiva ver un cielo estrellado, pero le atribuimos la cualidad de bello, no de útil.

S.L.- ¿Puede considerarse la belleza como una pieza clave de la evolución y la supervivencia de la especie humana?

A.M.A.-  La belleza, desde el punto de vista de la creatividad del ser humano, es una manera de encontrar sentido a nuestras vidas, es un intento de entender y justificar nuestra existencia, a través de ese deseo de trascender, de permanecer aunque ya no estemos vivos. Es nuestro modo de responder al clásico: ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos? ¿De dónde venimos?

Cuanto más conocimiento tenemos del mundo, más podemos disfrutar de él, encontrar belleza en él. El cerebro es maravilloso, por su capacidad para generar nuevas asociaciones, eso es lo que nos permite jugar con la creatividad.

El mayor placer que existe en esta vida es el que te procura el afán de conocer y aprender, sea sobre el tema que sea (la belleza puede residir en muchas áreas). Esa satisfacción intelectual o del espíritu, va mucho más allá del placer de los sentidos y en ella radica la clave del progreso del ser humano.

La belleza satisface a nuestra mente, que es nuestra principal arma evolutiva

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