Kenneth Anger: Crónicas de un “outsider”

1 Escrito por - 5 junio, 2013 - Cine, num6
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Nacido como Kenneth Wilbur Anglemeyer el 3 de febrero del año 1927 en la ciudad californiana de Santa Mónica, Anger es uno de los outsiders más influyentes e iconoclastas de Hollywood, autor de una serie de cortometrajes en clave avant-garde y de la muy polémica Hollywood Babylon, una especie de crónica negra integrada por dos volúmenes y en donde el autor destapaba sin tapujos bastantes trapos sucios (algunos de ellos bastante sórdidos) de esa industria de la que nunca fue parte y muchas de sus más grandes estrellas.

El primero de esos dos libros fue publicado inicialmente en los Estados Unidos el año 1965 (unos años antes había visto ya la luz una edición francesa del mismo) para ser prohibido diez días después. Entre sus pasajes más polémicos se incluían insinuaciones sobre un pasado como prostituta de Lucille Ball, acusaciones de pedofilia al legendario James Dean e incluso se inculpaba a Bette Davis del asesinato de su segundo esposo, Arthur Farnsworth. Tampoco se salvaban de su punzante pluma estrellas tales como Rodolfo Valentino, Marilyn Monroe, William Desmond Taylor, Sharon Tate o “Fatty” Arbuckle, acusado de la violación y posterior muerte de la joven aspirante a actriz Virginia Rappe en una orgía celebrada en un hotel de San Francisco.

Una de las características del cine de Anger es su uso de la música como sustitutivo de los diálogos.

Tras diez años de censura, el libro volvería a ser publicado en el año 1975, esta vez por la editorial Staright Arrow Press, siendo objeto de duras críticas por algunos medios como el New York Times o eruditos como Kevin Brownlow, los cuales han expuesto la falta de rigor que subyace en buena parte de las alegaciones expuestas por Anger en su polémica obra. La secuela, publicada en 1984, tendría una acogida algo más fría que su predecesora, acusando una similar propensión a la rumorología que, todo sea dicho, en absoluto desmerece su valor como un producto de mordaz entretenimiento sensacionalista. La trilogía se cerraría con un tercer volumen que, supuestamente, ya está acabado pero que aún no ha llegado a publicarse debido a las, al parecer, duras críticas dedicadas a Tom Cruise y la Iglesia de la Cienciología.

Hollywood Babylon

Hollywood Babylon

Pero para entender la huella indeleble dejada por este enfant terrible en la historia de Hollywood es fundamental acercarse a su faceta como director de algunos de los cortometrajes más transgresores, delirantes y provocativos del cine americano experimental de la posguerra. Pese a que Anger podría haber llegado a hacer carrera dentro de la industria hollywoodiense, prefirió mantenerse al margen y canalizar sus inquietudes artísticas dentro de los cauces del cine más abiertamente underground. Como el propio director ha comentado en alguna entrevista, la atmósfera existente en Hollywood a principios de los 50 no resultaba especialmente favorable para todos los que intentaban abrirse paso por sus procelosas aguas y crearse un nombre y una reputación. Parte de la culpa de ese clima de crispación, por supuesto, se debía a la infame “caza de brujas” auspiciada por Joseph Raymond McCarthy y cuyo objetivo era el implacable acoso y derribo de todo aquel que fuera sospechoso de apoyar algo tan “antiamericano” como el comunismo. No es que Anger fuera comunista, sino que, simplemente, toda aquella situación le resultaba tremendamente desagradable.

Aunque su precoz debut en la dirección tuvo lugar cuando apenas contaba con quince años, la primera obra de envergadura que se conserva de Kenneth Anger, Fireworks (1947), la firmaría entrado ya en la veintena. Se trata de un surrealista “sueño húmedo” homoerótico de quince minutos, sin diálogos, en el que un joven, interpretado por el propio Anger, es seducido y violado por un grupo de marineros. Rodado en el hogar familiar de Anger durante el transcurso de un fin de semana en el que sus padres no estaban en casa, Fireworks es un trabajo en el que ya se puede apreciar la influencia que ejercería en el californiano la obra de la cineasta experimental ucraniana (aunque posteriormente nacionalizada americana) Maya Deren.

Lógicamente, en pleno macarthismo, una propuesta tan polémica como aquella (las prácticas homosexuales aún no estaban legalizadas en el país) no podía ser recibida con los brazos abiertos. Así, Anger fue acusado de obsceno y arrestado poco después del estreno de Fireworks. Afortunadamente para él, el Tribunal Supremo de California falló a su favor, alegando su condición de representación artística. El cortometraje fue proyectado a una audiencia de élite que incluía a celebridades de la importancia del doctor Alfred Kinsey, uno de los pioneros en la investigación de la conducta sexual en los Estados Unidos, y por supuesto James Whale, el magnífico director de La novia de Frankenstein (The Bride of Frankenstein, 1935). Anger llegaría a entablar amistad con ambos a raíz de dicha proyección. Posteriormente, en el año 1950, Anger se mudaría a Francia, en donde conocería en persona a otro admirador suyo, el poeta, novelista, dramaturgo y cineasta surrealista Jean Cocteau, el cual había seleccionado Fireworks para su Festival du Film Maudit en el año 1949.

Firma

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Un importante apoyo en la carrera como cineasta de Kenneth Anger fue su abuela materna, Bertha Coler. Fue ella la que le compró la cámara con la que realizaría sus primeros escarceos en la dirección, acompañándolo a exhibiciones e introduciendo al pequeño e inquieto Anger en el mundo del arte y del cine. Fue Bertha, y no sus padres, la que vio Fireworks, mostrándose muy entusiasta con el resultado final. Resulta interesante señalar que ya en los créditos de inicio de esta obra el director firmó como “Anger”, una forma condensada (y también más fácil de recordar) de su verdadero apellido “Anglemyer”.

Una de las características del cine de Anger es su uso de la música como sustitutivo de los diálogos. Esta querencia por la música puede apreciarse, muy especialmente, en una de sus obras más ambiciosas y representativas, la brillante Inauguración de la cúpula del placer (Inauguration of the Pleasure Dome, 1954), casi un mediometraje de cuarenta minutos en cuyo título encontramos referencias al poema Kubla Khan, una de las grandes obras del poeta Romántico inglés Samuel Taylor Coleridge. Pero las fuentes de las que bebe este extraordinario trabajo son mucho más extensas, incluyendo la obra de cineastas y pioneros tales como Georges Méliès, los hermanos Lumière e incluso las teorías ocultistas de Aleister Crowley. El resultado, montado con el acompañamiento musical de la Misa Glagolítica del compositor checo Leoš Janáček es realmente hipnótico, embriagando al espectador gracias a su inspirado uso del color, los encuadres, técnicas como la superposición de imágenes y, por supuesto, su críptico sustrato ocultista.


“Inauguration of the Pleasure Dome” (extracto)

Aunque el interés del director por las ciencias ocultas se remonta a sus años de instituto, todo apunta a que fue el también cineasta Curtis Harrington, con el que Anger fundó Creative Film Associates (CFA), una compañía cuyo objetivo era la difusión de sus respectivos trabajos, así como también la de otros cineastas avant-garde, la persona que introdujo al californiano en el peculiar credo de Crowley, bautizado con el nombre de Thelema. Crowley se veía a sí mismo como el profeta de una nueva era denominada “Eón de Horus”, en base a las experiencias espirituales que tanto él como su esposa habían tenido en Egipto a principios del siglo XX. El panteón thelemítico, no es de extrañar, encuentra pues su principal inspiración en deidades del antiguo Egipto, tal y como puede apreciarse en algunos de los trabajos más esotéricos de Kenneth Anger.

Aleister Crowley

Aleister Crowley

Tras un nuevo paréntesis de varios años en Francia, Anger regresó a los Estados Unidos a principios de los 60 y empezó a trabajar en la que acabaría siendo una de sus obras más conocidas, Scorpio Rising (1964), un nuevo collage de carácter sadomasoquista y homoerótico, en esta ocasión poblado por una banda de moteros de Hell’s Angels, escorpiones e incluso imaginería nazi, todo ello entremezclado con fragmentos de una película sobre la vida de Jesucristo y al compás de un peculiar soundtrack constituido por populares canciones de los 50 tales como el Blue Velvet de Bobby Vinton o el I Will Follow Him de Little Peggy March. Este uso de la música pop como acompañamiento de una historia serviría de inspiración posteriormente a directores de la talla de Martin Scorsese y David Lynch, los cuales han reconocido abiertamente la influencia que el cine de Anger ha tenido en sus respectivas carreras. Pese al entusiasmo con el que Scorpio Rising fue recibida en los circuitos independientes, el director tuvo que hacer frente, una vez más, a acusaciones de obscenidad que lo volvieron a llevar a los tribunales, en unas circunstancias no muy diferentes a las que se dieron con Fireworks.


“Scorpio Rising”

Los flirteos de Anger con el ocultismo no se circunscriben a la religión thelemítica fundada por Crowley, habiéndose relacionado, igualmente, con el mismísimo Anton Szandor LaVey, el polifacético fundador de la Iglesia de Satán. Hasta tal punto llegó su amistad, que LaVey le pidió a Anger que fuera el padrino de su hija Zeena Schreck, a pesar de que Anger no llegó a abrazar del todo los postulados teóricos del credo satanista de LaVey, considerándose a sí mismo, más bien, como un “pagano”. A medidados de los 60 Anger empezó a trabajar en un proyecto que le permitiría ahondar aún más en los aspectos ritualistas de su cine, inspirado por aquel crisol de enseñanzas arcanas a las que había estado expuesto. Habiéndose tatuado el nombre de “Lucifer” en el pecho, el dicho proyecto respondería al nombre de Lucifer Rising.

Anton Szandor LaVey

Anton Szandor LaVey

Lucifer, cuyo nombre significa “portador de luz”, fue el primer ángel creado por Dios, el más bello y perfecto de todos antes de ser seducido por la ambición y el deseo de convertirse en el soberano del mundo. Así arruinó su alma, provocando una rebelión contra Dios y sus huestes que terminó en su derrota, y con ella la descalificación jerárquica, la pérdida de cualquier posibilidad de redención, y su destierro al los Infiernos con los restantes rebeldes, convertidos ya en demonios. De este modo, Lucifer pasó a llamarse Satán, erigido pues en Emperador del Averno.

Tras una ardua búsqueda, finalmente Anger encontró en Bobby Beausoleil al actor ideal para encarnar el papel de Lucifer en su proyecto. Beausoleil llamó la atención del director en un evento pagano celebrado en la primavera del año 1967 y conocido como The Invisible Circus, en donde él participaba como músico junto a su banda de rock psicodélico experimental The Orkustra. Beausoleil aceptó dar el salto al cine e interpretar al personaje únicamente si el cineasta le permitía encargarse de componer su banda sonora, y así pasó a formar parte también del proyecto. Por desgracia, los restantes miembros de la banda no compartían su entusiasmo, lo cual llevó a su desintegración y a la búsqueda de otros músicos para poder así constituir otro grupo diferente, llamado The Magick Powerhouse of OZ, con los que grabaría una banda sonora ese mismo año.

Bobby Beausoleil

Bobby Beausoleil

Lamentablemente, los problemas a la hora de encontrar financiación para el cortometraje fueron minando los ánimos del equipo, y la relación entre el músico y el cineasta acabó deteriorándose irrevocablemente cuando Anger acusó a Beausoleil de haber robado parte del metraje rodado de Lucifer Rising. Este negó los cargos, pero ya era demasiado tarde, el proyecto se interrumpió y ambos siguieron caminos diferentes. Beausoleil fue captado por el mefistofélico Charles Manson y su secta, fue responsable del sádico asesinato del también músico Gary Hinman, motivo por el cual sería juzgado y sentenciado a muerte, condena que le fue conmutada por cadena perpetua. Por su parte, Anger viajaría un año después a Londres, en donde conocería al que sería su mecenas particular, el millonario y filántropo Sir John Paul Getty, a la actriz y modelo Anita Pallenberg y también a los célebres Mick Jagger y Keith Richards, del grupo The Rolling Stones.

Anger optó por utilizar buena parte del metraje rodado para Lucifer Rising como parte de un nuevo proyecto que llevaría por título Invocación de mi demonio guardián (Invocation of my Demon Brother, 1969), en donde, además de Beausoleil, también participarían como miembros del reparto el propio Anger, Richards, LaVey (en el papel de Satán) y Jagger, el cual se encargaría asimismo de componer su banda sonora. La simbología thelemítica permea un fascinante mosaico construido con imágenes de Vietnam, el barrio Haight-Ashbury de San Francisco y rituales satánicos propulsados por la electrónica drone de Mick Jaegger, con cautivadores resultados.


“Invocation of my Demon Brother”

Inspirado quizás por los excelentes resultados, Anger se animó a retomar el proyecto original de Lucifer Rising gracias, esta vez, al apoyo financiero de la National Film Finance Corporation (NFFC) y Anita Pallenberg, una actriz, modelo y diseñadora de ropa italiana que fuera novia del mismísimo Keith Richards desde el año 1967 hasta 1979. En esta ocasión, y aunque Anger quiso contar con él para el papel de Lucifer, Mick Jagger declinó el ofrecimiento. A quien sí pudo convencer para que participara en el reflotamiento del susodicho proyecto fue la actriz y cantante Marianne Faithful. Gracias a los fondos recabados, Anger y su equipo pudieron permitirse el lujo de rodar no solo en Alemania, sino también en Egipto, en donde se filmó la mayor parte del metraje.

"Lucifer Rising"

“Lucifer Rising”

Aunque Lucifer Rising fue completado en el año 1972, esta no gozaría de una amplia distribución hasta comienzos de los 80. Sin embargo, la espera mereció sin duda la pena, puesto que los resultados obtenidos la encumbran como la gran obra maestra de su director. Inspirado en el texto canónico de la religión thelemítica, El Libro de la Ley, y sus profecías acerca del advenimiento del Eón de Horus, Anger pergeñó su obra más críptica y ambiciosa, imbuida de un inescrutable simbolismo ocultista que no hace sino catapultar hasta el infinito su poder de fascinación en el espectador. Desde deidades egipcias como Isis y Osiris hasta figuras bíblicas como Lilith y, por supuesto, Lucifer, coexisten en un universo pagano y ritualista en donde cualquier pretensión hermenéutica se antoja tan futil e innecesaria como en un sueño.


“Lucifer Rising”

En lo referente a la tarea de composición de una banda sonora para Lucifer Rising, esta iba a recaer, en un principio, en el guitarrista de Led Zeppelin Jimmy Page, al cual Anger había conocido por aquel entonces y con el que compartía el interés por las teorías de Crowley. Sin embargo, tan pronto se deterioró la relación entre ambos, Page sería reemplazado nada más y nada menos que por Bobby Beausoleil, con quien el director llegó a reconciliarse finalmente. Fue Beausoleil quien dio el paso de contactar con Anger cuando se enteró de que Page había abandonado el proyecto, proponiéndole al cineasta que volviera a contar con él… pese a estar cumpliendo, no hay que olvidarlo, una cadena perpetua por el asesinato de Hinman. Sorprendentemente, Anger terminó aceptando la propuesta. Al fin y al cabo, ¿no había sido Beausoleil la persona encargada inicialmente de tales menesteres antes de que los problemas económicos y las desavenencias personales malograran el proyecto a finales de los 60? Lucifer Rising fue, de este modo, la primera banda sonora compuesta y grabada en las instalaciones de una penitenciaría de California. Para tal fin, Beausoleil se rodeó de un grupo de presos también músicos con los que formó un grupo al que bautizó como The Freedom Orchestra.

Banda sonora de "Lucifer Rising"

Banda sonora de “Lucifer Rising”

Todos y cada uno de los títulos comentados en el presente artículo forman parte del denominado Magick Lantern Cycle (respetando las pautas ortográficas propuestas por Crowley), un corpus imprescindible para entender la repercusión y el legado de una de las voces más personales y rebeldes de todo el establishment hollywoodiense. Los restantes títulos que conforman dicho ciclo son: Puce Moment (1949), Rabbit’s Moon (1950), Eaux D’Artifice (1953) y Kustom Kar Kommandos (1965).

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