La literatura y el sexo.

0 Escrito por - 1 noviembre, 2013 - Literatura, num9
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El erotismo y el sexo han estado presentes en nuestra sociedad y cultura desde los inicios de los tiempos, y el caso de la literatura no es una excepción, si bien a menudo se ha visto sometida a la censura por considerarse un tema reprobable o pecaminoso.
Podemos encontramos alusiones al sexo o pasajes eróticos dentro de obras mayores, no como tema principal de la obra, pero si como algún capítulo aislado que ayuda al desarrollo de los personajes.
En un principio los primeros textos no solían ser más que un recopilatorio de posturas sexuales.
La literatura antigua tiene un marcado interés en la unión de lo divino y lo terrenal estando más acusada en los temas de los ritos a la fecundidad.
No es hasta la Antigua Grecia cuando encontramos los primeros escritos de literatura erótica con Aristófanes y su “Lisístrata” o el considerado primer libro pornográfico con “Los Diálogos de las Cortesanas,” de Luciano.
La Antigua Roma también es rica en este género y son múltiples los autores que se acercan a este género como Marcial, Juvenal,Plauto,Horacio, destacando El arte de amar, de Ovidio,El Satiricón,de Petronio y El asno de oro, de Apuleyo, como obras más relevantes de la época.

En el siglo IV, apareció en la India el Kámasutra, universal manual de sexualidad, escrito por Mal-la Naga Vatsiaiana une de nuevo lo terrenal con lo divino con un texto religioso dirigido al pueblo, compendio de técnicas y consejos en las artes amatorias, que va desde el erotismo a la sensualidad más sutil hasta una descripción detallada de posturas sexuales.
Las mil y una noches(siglo IX), en la cual se trata el tema de la infidelidad.
También de origen musulmán es El jardín perfumado de Cheik Nefzaoui, un manual al estilo del Kama sutra.
Un segundo manual el Ananga Ranga también surge en la India con una serie de consejos para evitar la monotonía en el matrimonio.
Llegando a la Edad Media nos damos de bruces con una época complicada para el erotismo en todos los aspectos, pero la literatura se vio muy influenciada. Surge una nueva idea, el amor cortes, basado en la idealización de la mujer amada. Obras que encontramos en este estilo son, Tristan e Isolda de Gottfrien Von Strassburg o la Divina Comedia de Dante Alighieri.
Con el Renacimiento tomo cierta importancia en Italia, teniendo en Boccaccio una de sus principales figuaras, su obra El Decameron, trata sobre monjes que se dedican a enamorar a monjas en los conventos. Este es un libro tan polémico como aclamado, se han quemado ejemplares, se ha prohibido en países y hasta en plena mitad del siglo XX nos encontramos órdenes de destrucción del libro. Todavía en Italia, destacan también la figura de Antonio Beccadelli, que con Hermaphroditus evocaba al erotismo de la obra de Catulo y Marcial, así como de los priapeos. Era tanta la obscenidad que no escapó de la censura católica. Otro ejemplo de la época es por ejemplo Cuentos de Canterbury deGeoffrey Chaucer.
En España podemos destacar:
Cantigas de escarnio y mal decir, en gallego portugués.
Libro de buen amor del Arcipreste de Hita, donde narra los hechos de su vida amorosa durante la Baja Edad Media.
Un poco más adelante, en pleno Siglo de Oro español encontramos:
La Celestina, donde se cuentan los aconteceres de una alcahueta.
La lozana andaluza de Francisco Delicado, donde se describen el mundo de la prostitución en la Roma renacentista. No obstante, muchos escritores dedicaron algún verso al erotismo y la sexualidad a pesar del puritanismo reinante de la época, como Quevedo o Góngora, aunque generalmente son más aportaciones aisladas que tramas centrales.
En el siglo XVI, la herencia medieval se hará notar en una de las literaturas más ricas de Europa, la francesa, conociendo obras maestras del género como Pantagruel.
Inspirada en el Decamerón de Boccaccio, Margarita de Navarra escribió el Heptameron, una colección de 72 historias cortas que versan sobre los temas del amor, la lujuria, la infidelidad….
En Francia, destaca Pierre de Brantôme, que presentaba unos personajes inmersos en la inmoralidad más absoluta según los cánones de la sociedad. En los manuscritos no faltan descripciones explícitas de las partes íntimas, así como alusiones a la promiscuidad, el lesbianismo, el cunnilingus o el sadomasoquismo. Entre sus obras, probablemente la más obscena sea la Vida de las mujeres galantes.
En Inglaterra, John Ford hace una incursión en el incesto con su obra ‘Tis Pity She’s a Whore, tanto por la trama principal como por la forma en que el protagonista es tratado, no condenándose en ningún momento sus actos.
También encuentramos la obra Sodom, atribuida a John Wilmot Rochester, aunque no se sabe quien es el autor. La trama gira alrededor de la preferencia sexual de un rey por la sodomía, que podría interpretarse dentro del contexto de la época como una burla contra la permisividad del rey Carlos II de Inglaterra con el catolicismo durante su reinado.
En la Ilustración, los librepensadores franceses empezaron a explotar la pornografía como medio de crítica y sátira social. Usándola un comentario social subversivo dirigido a menudo contra la Iglesia Católica y la represión sexual. El mercado de estos panfletos baratos producidos en masa sería la burguesía, haciendo que las clases altas se preocupasen, como en Inglaterra, porque la moral de estas clases se corrompería puesto que las mujeres, esclavos y analfabetos eran vistos como especialmente vulnerables durante esa época.
En Inglaterra se publicaron las Memoirs of a Woman of Pleasure escritas por John Cleland y donde se satirizaba las convenciones y costumbres de moda en Inglaterra del siglo XVIII, fue escandaloso por retratar a una mujer, la narradora, disfrutando y deleitándose de actos sexuales sin consecuencias físicas o morales graves. El texto es apenas explícito, pues Cleland escribió el libro entero usando eufemismos para los actos sexuales y las partes del cuerpo, usando hasta 50 diferentes sólo para aludir al pene.
No fue legal poseer una copia en los Estados Unidos hasta 1964 y en el Reino Unido hasta 1970.
El tema recurrente con la llegada del libertinaje ilustrado son las orgías. Andréa de Nerciat destacó con Las Afroditas y El diablo en el cuerpo una de las primeras obras que huye de idealismos o política, dedicándose únicamente a la diversión y entretenimiento.
Durante la Revolución francesa se imprimieron las obras del Marqués de Sade, acompañadas por ilustraciones y sirvieron de comentario político o filosófico para el autor. El Marqués marcó un hito en la historia de la literatura erótica. Libertino, opuesto a toda ley hizo que pasara unos años en prisión y durante su estancia en La Bastilla, empezó a escribir Los 120 días de Sodoma donde narra cómo cuatro adinerados encerrados en un castillo deciden poner en práctica las historias más depravadas oídas, unidas a una violencia exacerbada. No en vano, el sadismo hereda su nombre del apellido del Marqués.
Otra obra del Marqués es Justine, donde la vida de dos hermanas huérfanas que escogen dos caminos muy diferentes, una se encamina al culto religioso y la otra se entrega al vicio y la perversión.
El Romanticismo(siglo XIX), idealiza el dolor y el sufrimiento psíquico, así como el amor pasional. Esta nueva corriente lidiaba a menudo con las fronteras entre lo permisible y lo prohibido, aun sin llegar a la obscenidad de épocas anteriores. Gustave Flaubert (Madame Bovary), y Charles Baudelaire (Las flores del mal), llegaron a ser enjuiciados.
Menos controvertidas fueron otras novelas como Cumbres Borrascosas , Jane Eyre o Anna Karenina.
Pero la literatura erótica más salvaje también continuó en el siglo XIX. Leopold von Sacher-Masochse hizo un hueco en la historia a partes iguales por el escándalo y el éxito generados en Francia con su obra La venus de las pieles, en la cual sienta las bases de lo que más adelante se terminará conociendo como masoquismo, en honor a su propio apellido, y que consiste en ser azotado, hacerse atar y ser humillado por la pareja. Autores que continuaron con este género son Richard Brohmek y Fedor Essée, siempre con la mujer vista desde un punto de vista dominante y cruel, con la figura del hombre dominado y sumiso.
Por irónico, destacar Josephine Mutzenbacher, clásico pornográfico y publicada anónimamente, se atribuye su creación a Felix Salten. La historia narra la vida de una prostituta vienesa de 50 años, recordando sus escapadas sexuales entre las edades de 5 y 12 años. En la obra se tocan casi todos los posibles tabúes relativos al sexo, prostitución infantil, incesto,homosexualidad, violación o las orgías. Anecdóticamente, Felix Salten es el autor del clásico infantil Bambi.
En pleno siglo XX Henry Miller, con sus obras Trópico de Cáncer y Trópico de Capricornio, prohibidas en múltiples países.
Emmanuelle Arsan, autor de Emmanuelle, y Dominique Aury, autora de Historia de O, también inciden en el mundo de la prostitución.
Anaïs Nin fue una de las primeras representantes femeninas de la literatura erótica. Conocida por sus diarios, que cuentan su vida detallada desde los 12 años, Nin toca multitud de temas eróticos, como el incesto, el voyeurismo y el lesbianismo.

Nabokov es conocido por ser el autor de Lolita, obra que trató el espinoso tema de la relación entre una joven menor de edad y un hombre maduro, obsesionado por las niñas adolescentes sexualmente deseables. La obra, tachada de pornográfica cuando se publicó en Francia, tuvo un impacto social que incluso se ha llegado a considerar un término ligado a la pedofilia.
Una de las obras clave de la literatura erótica de la segunda mitad del siglo XX es, Historia de O. Publicada como Pauline Réage, la obra son una serie de cartas de amor a su amante, admirador del trabajo del Marqués de Sade. Historia de absoluta sumisión, la protagonista, es iniciada en las artes sexuales a modo de esclava, siempre disponible para las relaciones sexuales de todo tipo.

La llegada de internet ha supuesto un incremento de la actividad de la literatura erótica, es fácil encontrar sitios web donde se recogen relatos eróticos escritos por usuarios, de calidad y duración variable. Por lo general, son escritos de corta duración y fuerte contenido sexual explícito. Abunda la temática prohibida, como filias, sexo con menores, incesto o sumisión.

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